La municipalidad de Guatemala no ofrece explicaciones acerca de la inversión o los planes del proyecto de la 18 calle. Sin embargo este continúa su desarrollo a la vista de todos.

Por Jimena Porres
A mediados de agosto (2025) las personas que suelen recorrer la 18 calle notaron unas columnas de metal azul frente a los puestos del mercado. En los días siguientes evolucionaron hasta convertirse en una estructura elevada con techo de láminas. Se localiza al borde del Centro Histórico de la ciudad. Sirve para conectar las líneas 12 y 13 del Transmetro a través de las estaciones El Amate y Tipografía.
La concejala VIII por el partido Semilla, Ninotchka Matute, preguntó por el proyecto en la sesión del concejo el 25 de agosto. “Me gustaría que me lo presentaran para conocer su objetivo final”. Diez segundos después, la sesión terminó y la respuesta no llegó.
Ojoconmipisto consultó a Lucía Tello de la unidad de prensa de la alcaldía, pero 14 días después sigue sin haber una respuesta.
Al preguntar a los comerciantes del sector indicaron que la obra fue posible gracias a la coordinación de la directiva del mercado y la municipalidad de Guatemala. Una persona indicó que se los habían prometido años atrás, pero que hasta ahora pudo concretarse. Y que la alcaldía instruyó que el techo debía estar elevado para evitar los desmayos que suceden en diciembre cuando la cantidad de compradores aumenta.

“Directa o indirectamente, todos nos beneficiamos de estos puestos que a diario nos ofrecen múltiples servicios de alimentos y bienes, a precios y en lugares accesibles”, comentó Michelle Tercero, investigadora del Instituto de Investigación en Ciencias Naturales y Tecnología (Iarna). Además que estas ventas representan medios de vida para una gran parte de la población.
“Es difícil tener control sobre estas ventas, aunque lo ideal es que estuvieran de alguna manera inscritas o reguladas”, continuó Tercero. Este tipo de economía surge de la necesidad de buscar fuentes de ingreso en un país que ofrece pocas condiciones para entrar al mercado formal.
En el sector no hay señalización sobre la obra para que los transeúntes tengan cuidado al momento de pasar. A pesar de que los materiales están regados por la calle y los encargados de la obra trabajan sin ningún equipo de protección.
Evasión de responsabilidades
Según el código municipal la comuna tiene la obligación de administrar lo que sucede en su territorio, esto incluye los mercados municipales. “A lo que se ha dedicado la municipalidad es a construir estas estructuras espantosas que rompen completamente con el entorno y con el uso del espacio público”, explicó el arquitecto Alejandro García.
“La municipalidad está evadiendo la responsabilidad de crear espacios de alta calidad” prosiguió García. Los vendedores instalaron sus puestos en la 18 calle y lo único que hizo la alcaldía fue colocarles un techo de lámina.
Además dejan que el espacio público sea mal utilizado. “Lo que hacen al construir esto es aceptar el hecho de que permanezcan los vendedores ahí, que el uso del espacio público de ese sector es para venta, cuando es la calle”.
Ojoconmipisto tuvo acceso a documentos en los que la Dirección del Comercio Popular, la Dirección de Mercados, la Alcaldía Auxiliar de zona 1 distrito 2 y el Departamento de Administración del Espacio Público de la Policía Municipal, negaban conocimiento de la existencia del proyecto. Ninguna autoridad aceptó injerencia sobre su aprobación o ejecución. Solo la última entidad reconoció que la obra la llevan acabo los locatarios y sus líderes del mercado peatonal.

“Obstruir la vía pública complica la movilidad no motorizada, dificulta la visibilidad y la fluidez del transporte y expone a las personas a mayores niveles de contaminación”, enumeró Tercero. Si no está bien ordenado puede causar dificultad para ubicar rutas de evacuación en casos de emergencia.
Resaltó que la vía pública actual no cuenta con buenas condiciones. “Muchos lugares y caminos carecen de aceras o son de un ancho diminuto, y encima obstruidas por postes, intersecciones, entradas a parqueos”.
No es la primera vez
Los mercados El Guarda y El Amate en la ciudad también empezaron como ventas en la vía pública que luego la municipalidad techó. García recordó que el caso de El Amate nació como una buena idea, pero con una mala ejecución. Liberaron la 6a. avenida, pero confinaron a los vendedores en un mercado pésimamente diseñado, dijo. “Parece más un laberinto que un lugar propicio para la venta”.
Esto generó problemas a los comerciantes. La nueva reubicación los encerró, los compradores no suelen encontrarlos y están codo a codo con su competencia.

La investigadora recordó que El Amate fue una estrategia de negociación con los vendedores que estaban sobre la 6a. avenida. Para ella este sí tiene calidad de diseño urbano y arquitectónico. Además también funciona como estación del Transmetro y genera comercio. “Fue una intervención eficiente, que no requirió mucho presupuesto, pero en su momento resolvió mucho”.
También citó el ejemplo del mercado La Democracia en Quetzaltenango. “La municipalidad cedió las banquetas de alrededor y construyeron estructuras livianas, de metal donde finalmente las personas se instalaron”. En ocasiones, intereses individuales los disfrazan de apoyos colectivos y estas construcciones favorecen al sector informal, pero a costas del espacio público.
Sin seguir su POT
A pesar de tener su Plan de Ordenamiento Territorial (POT) desde 2008, la alcaldía parece no seguirlo, coinciden ambos expertos. “Aunque lo tenga claro en papeles, no lo tiene claro en concepto. Entonces la inversión pública va orientada a suplir necesidades inmediatas para no generar un problema con los vendedores”, dijo García. Para él, estos proyectos no denotan una verdadera planificación.
Tercero, por su parte, señaló que la planificación de esta obra es clave por el sector en el que está. “La intervención en cuestión está completamente disociada con el aspecto estético y cultural de este espacio en el Centro Histórico”. Si bien es importante que la municipalidad dignifique a los comerciantes con un techo, el apoyo tendría que estar planificado adecuadamente. “Debería estar en armonía con el entorno de este patrimonio cultural”.
García advierte que este tipo de prácticas solo incentivará al mal uso de la vía pública. “Si había 30 vendedores en la 18 calle, en adelante serán 60 o 150 porque ya tienen el espacio techado y se van a apropiar cada vez de más espacios”.
El arquitecto aseguró que la alcaldía tiene la capacidad de construir más mercados, sin embargo hay más excusas que acciones. “Es inaudito pensar que hagan estos chapuces con techos provisionales que finalmente van a ser permanentes, en espacios que no están adecuados o no son apropiados para estos usos”.

Tercero también resaltó la importancia de una organización completa del territorio. “Se requiere de aceras, espacios públicos como parques, lugares destinados a las ventas en la calle, respeto por el patrimonio cultural y las áreas que brindan servicios ambientales a la ciudad”.
Así mismo enriquecer el POT y vincularlo con otros municipios. “Que los planes estén debidamente articulados y puedan mejorar la calidad de vida de las personas”.
NOTA: El jueves 18 de septiembre a las 10:30 horas se sumó información al texto. Exactamente, el cuarto párrafo debajo de el subtítulo «Evasión de responsabilidades».